Mi historia

Miriam Franch de L’Hospitalet de Llobregat, es una actriz y modelo pero sobretodo mujer y niña que supo de su profesión de artista desde muy temprana edad.

Cualidad que podía notarse desde que empezó a desfilar con los tacones de su madre a los 5 años, al posar delante de la cámara de su tío fotógrafo a los 8 años o al organizar obras de teatro y bailes en los complejos turísticos donde pasaba las vacaciones a los 10 años de edad. Ésta presumida niña inquieta fan de Lina Morgan, siempre inventando tonterías para hacer reír a los suyos, empezaba a definir sin saberlo el rumbo de su vida y marca personal. Niña de contrastes con pasiones como bailar, la fotografía o la interpretación, siempre lo tuvo claro; Mamá quiero ser artista.

No fue hasta más avanzada edad cuando pudo retomar su camino artístico. Descubierta por un fotógrafo empezó sus proyectos como modelo. Su estatura media y estereotipo prácticamente fuera de los estandares, no le impidió poder desfilar para varios diseñadores, realizar editoriales de moda, ser imagen de la campaña de verano de un centro comercial o crear otros muchos proyectos artísticos. 

Su formación como actriz no tardaría en llegar, realizando sus estudios profesionales en la escuela El Timbal de Barcelona. Creciendo su aprendizaje a mano de los actores y directores Alex Brull, Roger Ribó, Josep Sabat, Blanca Solé o Meritxell Santamaria, forjó lo que le llevaría a ganar Premio a Mejor actriz en los Premios Oriana.

A medida que aumentaba su experiencia, tuvo claro que también necesitaba crear sus propios proyectos.  Actualmente, actriz, directora y guionista en varios cortometrajes seleccionados y premiados por festivales de cine tanto nacionales como internacionales.

Esta alma en continuo crecimiento tiene muy claro cual es su incansable lucha y motor de vida; su pasión por transmitir sensaciones. El mensaje escondido entre matices de una escena, en el  movimiento de una imagen o entre la curva de sus pequeños escritos, son parte de su arte habitual. 

Ésto le lleva a destacar por su versatilidad interpretativa. Deseando vestirse y desvestirse de diferentes personajes que le permitan disfrutar de lo bonito de expresar, ya sea desde un llanto hasta su especialidad, la risa.